Si queremos entender por qué tantas chicas se alejan de las STEM cuando llega el momento de elegir itinerario, hay que mirar mucho antes del salto a la universidad. El informe Mujer y STEM 2025 de Fundación ASTI muestra que dos ejes —el rendimiento académico percibido en Matemáticas y el contexto/expectativas familiares— dibujan patrones tempranos, acumulativos y muy diferentes entre la población general femenina (Grupo Control -GC) y la muestra STEM Talent Girl (STG). Y lo hacen con datos que no admiten lecturas complacientes: la divergencia se abre en la ESO y se consolida al llegar a Bachillerato.
1) Rendimiento académico percibido en Matemáticas: desgaste vs. estabilidad alta
En la población general femenina (GC), el rendimiento percibido en Matemáticas sigue una trayectoria claramente descendente a lo largo de la ESO: pasa de 7,42 en 1.º de ESO a 6,05 en 4.º de ESO, lo que supone una pérdida acumulada exacta de −1,37 puntos en la etapa obligatoria. Entre medias, el descenso es progresivo y sostenido: 6,82 (2.º), 6,67 (3.º). No aparecen señales de recuperación parcial antes del final de la ESO.
Cuando llega Bachillerato, los resultados en la población general no revierten la tendencia previa: se estabiliza en un nivel inferior, con 6,16 en 1.º y 6,23 en 2.º (variación interna mínima de +0,07), un patrón compatible con estabilización a la baja.
En STEM Talent Girl (STG), el dibujo es casi el inverso: el rendimiento percibido se mantiene alto y estable durante la ESO (8,36 en 1.º; 8,32 en 2.º; 8,28 en 3.º) y presenta un repunte significativo en 4.º de ESO hasta 8,65, configurando un cierre de etapa con refuerzo positivo. En Bachillerato, se consolida el patrón alto y estable (8,30 en 1.º; 8,32 en 2.º), con una variación de solo +0,02.
La brecha: crece justo donde se decide el itinerario
La diferencia entre STG y GC se amplía progresivamente en la ESO:
- +0,94 puntos en 1.º de ESO (8,36 vs. 7,42)
- hasta +2,60 en 4.º de ESO (8,65 vs. 6,05)
En Bachillerato la brecha no se reduce, se mantiene elevada: +2,2 puntos en 1.º (8,36 vs. 6,16) y +2,09 en 2.º (8,32 vs. 6,23).
En términos agregados, la nota media ponderada en Matemáticas en la ESO es 8,40 en STG frente a 6,71 en GC (diferencia media exacta +1,69). Y en el global del estudio, la media es 6,56 en GC y 8,38 en STG (brecha total exacta +1,82).
El informe insiste —y es crucial mantenerlo— en que estas diferencias deben entenderse como asociaciones entre perfiles educativos y experiencias escolares diferenciadas, no como causalidad directa. Aun así, por consistencia temporal y magnitud, el rendimiento percibido en Matemáticas aparece como un eje estructurante para comprender la evolución posterior de la afección hacia las STEM y la orientación académica y profesional.
2) Contexto y expectativas familiares: el “capital simbólico” que legitima (o enfría) las STEM
2.1. Contexto familiar STEM: no lo explica todo, pero sí “encuadra”
En la población general de alumnas, el contexto familiar STEM no es mayoritario: en ESO, 41,8 % declara tener al menos un progenitor en una profesión STEM (frente a 58,2 % que no); en Bachillerato, 42,0 % sí y 58,0 % no.
En STG, la presencia de contexto familiar STEM es más elevada: 57,1 % en ESO y 52,1 % en Bachillerato, lo que implica brechas exactas de +15,3 puntos porcentuales (ESO) y +10,1 p.p. (Bachillerato) respecto al GC.
Dos matices importantes del propio informe:
- Aunque STG parte con ventaja, una proporción relevante procede de entornos no STEM: 42,9 % en ESO y 47,9 % en Bachillerato. Esto muestra que las trayectorias avanzadas no están restringidas a un origen familiar especializado.
- La magnitud de estas brechas de “origen” es moderada y no explica por sí sola las divergencias mucho mayores que aparecen después en expectativas, afección y orientación. El contexto familiar STEM funciona como factor de encuadre inicial (exposición temprana a referentes y lenguajes), pero su influencia depende de su interacción con otros elementos.
2.2. Expectativas familiares hacia estudios STEM: la legitimación temprana marca diferencias grandes
Aquí la divergencia se vuelve mucho más intensa.
En el GC (ESO), las expectativas positivas hacia que las alumnas cursen estudios STEM son mayoritarias pero no universales: 53,5 % percibe apoyo favorable de ambos progenitores, mientras 37,0 % declara que ninguno promueve esta opción. En Bachillerato, el GC sube a 67,5 % de apoyo de ambos y baja el grupo “ninguno” a 25,8 %, una disminución exacta de −11,2 p.p. en ausencia de expectativas favorables.
En STG, las expectativas son muy altas desde la ESO: 86,9 % con apoyo de ambos progenitores y solo 5,9 % en “ninguno”. En Bachillerato, se consolida: 91,5 % con apoyo de ambos y 4,3 % en “ninguno”.
La brecha GC–STG en el apoyo de ambos progenitores es muy elevada: +33,4 p.p. en ESO y +24,0 p.p. en Bachillerato. El informe interpreta que la reducción parcial se debe sobre todo a una activación tardía de expectativas en el GC, mientras que en STG la legitimación está activada desde etapas tempranas y apenas varía.
Además, un hallazgo estructural clave: las expectativas favorables superan ampliamente la presencia real de progenitores STEM (en ambas submuestras, especialmente en STG). Es decir: la expectativa familiar no es un reflejo automático del capital profesional familiar; opera como mecanismo de legitimación simbólica que reduce fricción psicológica y amplía lo “posible” para la alumna.
2.3. Expectativas hacia profesiones STEM: cuando el horizonte profesional “se enfría” (sobre todo en la población general)
El informe detecta un patrón especialmente relevante: en el GC, el apoyo familiar es menor cuando se pasa del plano “estudios” al plano “profesiones”.
En ESO, el GC registra 56,0 % de apoyo de ambos progenitores hacia profesiones STEM, frente a 90,0 % en STG (brecha exacta +34,0 p.p.). El grupo “ninguno” en profesiones alcanza 35,0 % en GC, frente a 5,0 % en STG (diferencia exacta −30,0 p.p. en ausencia total de apoyo).
En Bachillerato, suben ambas: el GC llega a 71,0 % y STG a 95,0 %, manteniéndose una brecha elevada de +24,0 p.p. El “ninguno” baja a 24,0 % en GC y 3,0 % en STG (diferencia exacta −21,0 p.p.).
El aumento del apoyo entre ESO y Bachillerato es mucho mayor en el GC (+15,0 p.p.) que en STG (+5,0 p.p.), lo que el informe describe como activación tardía y reactiva en la población general, frente a legitimación temprana ya consolidada en STG.
Una lectura operativa (sin saltar a causalidad)
Con estos dos primeros apartados, el informe perfila dos configuraciones:
- Población general: desgaste del rendimiento percibido en Matemáticas en la ESO y estabilización a la baja en Bachillerato; contexto familiar STEM no mayoritario; expectativas familiares hacia STEM que se activan más tarde y, sobre todo, se debilitan al pasar de “estudios” a “profesiones”.
- STEM Talent Girl: rendimiento percibido alto y estable con refuerzo final en 4.º de ESO; mayor presencia de contexto familiar STEM (aunque con una parte sustancial de entornos no STEM); expectativas muy altas y sostenidas tanto para estudios como para profesiones STEM, reduciendo incertidumbre y reforzando continuidad.