Sentir la ciencia: cómo la afección determina las trayectorias STEM femeninas
La dimensión emocional de aprender ciencias importa -y mucho.
Más allá del rendimiento académico o de la elección de itinerarios, la relación afectiva que una alumna establece con las ciencias condiciona de manera determinante si persiste o abandona un camino STEM. El Informe Mujer y STEM 2025 elaborado por la Fundación ASTI analiza en profundidad cuatro dimensiones de la afección científica —gusto, atracción, confianza y ansiedad— comparando dos grupos: la población general femenina (Grupo Control) y las participantes del programa STEM Talent Girl (STG), en las etapas de ESO y Bachillerato.
Los resultados no dejan lugar a dudas: el perfil emocional ante las ciencias no es uniforme ni neutro. Existe una brecha estructural y persistente entre ambos grupos que afecta a las cuatro dimensiones, y que se mantiene —e incluso se amplía— al avanzar de etapa. Comprender esa brecha es clave para diseñar políticas educativas y programas de acompañamiento que transformen la relación de las jóvenes con la ciencia.
1. El gusto por las ciencias: ¿pasión o resignación?
En la población general femenina, el gusto por las ciencias es mayoritario, pero no unánime. En ESO, el 73 % de las alumnas expresa una valoración positiva (26 % «me gusta mucho» y 47 % «me gusta»), mientras que el 27 % declara rechazo. En Bachillerato, el gusto positivo global apenas varía (71 %, −2 p.p.), pero el dato revelador es que el rechazo aumenta ligeramente hasta el 29 %. El avance de etapa genera una polarización afectiva: quienes más disfrutan las ciencias se afianzan («me gusta mucho» sube del 26 % al 34 %), pero el grupo de rechazo también crece. El sistema no consigue reducir la desafección.
El contraste con STEM Talent Girl es llamativo. En ESO, el 97 % de las participantes valora positivamente las ciencias (76 % «me gusta mucho» + 21 % «me gusta»), y en Bachillerato esa cifra sube al 98 %. El rechazo es residual: solo el 2-3 % en ambas etapas. La transición desde la ESO hacia el Bachillerato no erosiona el entusiasmo; simplemente lo reconfigura internamente, con una leve redistribución entre las categorías de gusto, pero sin pérdida global.
La brecha entre ambos grupos es estructural desde etapas tempranas: en ESO, el grupo de alumnas STEM Talent Girl supera a la población general en +24 p.p. de gusto positivo agregado, con una diferencia especialmente acusada en la intensidad del gusto (+50 p.p. en «me gusta mucho»). En Bachillerato, esa brecha global se amplía hasta +27 p.p. La conclusión es clara: la desafección científica no es inherente a la disciplina, sino dependiente del contexto educativo.
2. La atracción científica: de la preferencia tardía a la vocación temprana
Más allá del gusto genérico, la atracción —medida como la identificación de las ciencias como asignatura favorita— ofrece una imagen aún más diferenciada. En la población general, solo el 34 % de las alumnas de ESO señala las ciencias como su materia preferida, porcentaje que sube al 49 % en Bachillerato (+15 p.p.). Este incremento no refleja una vocación temprana consolidada, sino una activación tardía del interés asociada a la especialización académica: es la selección de itinerarios científicos la que filtra y concentra la atracción, no al revés.
En STEM Talent Girl, la atracción es mayoritaria desde la ESO: el 68 % ya declara las ciencias como asignatura favorita, cifra que se modera ligeramente hasta el 63 % en Bachillerato (−5 p.p.). No se trata de un deterioro, sino de una maduración: el vínculo vocacional con las ciencias está integrado desde edades tempranas en el proyecto académico de estas alumnas.
La brecha entre la Población General y las alumnas de STEM Talent Girl en ESO es de +34 p.p. a favor de STG, y aunque se reduce en Bachillerato —cuando la población general experimenta su «despegue tardío»—, se mantiene significativa: +14 p.p. La atracción científica opera, por tanto, como un factor de diferenciación vocacional temprana entre ambas poblaciones, con implicaciones directas para la continuidad en estudios STEM postobligatorios.
3. Confianza en ciencias: el factor que sostiene o fragiliza
La confianza es quizá el indicador más sensible al avance de etapa. En la población general, el perfil en ESO es moderado: el 25 % declara mucha confianza, el 58 % algo de confianza y el 17 % ninguna. En Bachillerato, la foto cambia de forma preocupante: la ausencia total de confianza se dispara hasta el 27 % (+10 p.p.) y el grupo con «algo de confianza» se reduce del 58 % al 46 % (−12 p.p.). La mayor exigencia académica no fortalece la seguridad de las alumnas; en muchos casos, la quiebra.
En STEM Talent Girl, la confianza es alta y estable. En ESO, el 61 % declara mucha confianza y solo el 4 % ninguna. En Bachillerato, el perfil apenas se modifica: 60 % con mucha confianza (−1 p.p.) y un leve aumento de la falta de confianza hasta el 8 % (+4 p.p.). La confianza científica en STG actúa como un amortiguador de la exigencia: la dificultad no desestabiliza el autoconcepto académico de estas alumnas.
La brecha en el nivel más alto de confianza es de +36 p.p. en ESO y +33 p.p. en Bachillerato. Simétricamente, la ausencia total de confianza es 13 p.p. menor en STG en ESO y 19 p.p. menor en Bachillerato. Estos datos revelan que la confianza no se deriva automáticamente del avance académico, sino que depende de la experiencia educativa acumulada. Para una parte relevante del alumnado femenino general, el Bachillerato supone una expulsión simbólica del espacio de seguridad académica en ciencias.
4. Ansiedad ante las ciencias: cuando el malestar frena el talento
La ansiedad es la dimensión que mejor refleja el impacto emocional acumulado de la experiencia educativa. En la población general, el perfil en ESO es contenido: el 33 % no siente ansiedad, el 52 % siente algo y el 15 % mucha ansiedad ante las ciencias. En Bachillerato, la situación se deteriora de forma clara: el grupo sin ansiedad baja al 21 % (−12 p.p.) y la ansiedad intensa sube al 23 % (+8 p.p.). El malestar emocional se intensifica precisamente cuando las opciones académicas se estrechan y las decisiones vocacionales se vuelven irreversibles.
En STEM Talent Girl, la ansiedad es estructuralmente baja y estable. En ESO, el 52 % no siente ansiedad, el 43 % «un poco» y solo el 5 % mucha. En Bachillerato, el perfil se mantiene: 46 % sin ansiedad (−6 p.p.), 51 % con ansiedad moderada (+8 p.p.) y ansiedad intensa en apenas el 3 % (−2 p.p.). El incremento de la exigencia académica no genera malestar significativo en este grupo.
Las brechas entre ambos grupos en Bachillerato son especialmente elocuentes: la ansiedad intensa alcanza el 23 % en la población general frente al 3 % en STEM Talent Girl (−20 p.p.); la ausencia de ansiedad es 25 p.p. mayor en STG (46 % vs 21 %). La ansiedad científica no actúa como barrera principal en STEM Talent Girl, pero sí emerge como un factor de fragilización progresiva en la población general que contribuye a limitar la consolidación de trayectorias científicas, incluso entre alumnas que expresan gusto y una confianza relativa por las ciencias.
5. Un ecosistema emocional STEM: la ventaja integral de STG
El análisis conjunto de las cuatro dimensiones revela un patrón coherente. En la población general femenina, el perfil afectivo está fragmentado y desalineado: el gusto convive con una atracción limitada, una confianza erosionada y una ansiedad creciente, especialmente en Bachillerato. El interés aumenta tardíamente, pero lo hace acompañado de mayor inseguridad y malestar.
En STEM Talent Girl, las cuatro dimensiones operan de forma simultánea y alineada, configurando lo que el informe denomina un ecosistema emocional protector. El índice de afección es coherente, estable y acumulativo: el perfil no se deteriora con el avance de etapa, sino que madura sin ruptura. Este ecosistema es clave para la persistencia en trayectorias STEM científicas.
Comparativa de índices de afección (ESO → Bachillerato)
| Dimensión | GC ESO | GC BAC | STG ESO | STG BAC |
| Gusto positivo | 73 % | 71 % | 97 % | 98 % |
| Confianza (mucha+algo) | 83 % | 73 % | 96 % | 92 % |
| Atracción (fav.) | 34 % | 49 % | 68 % | 63 % |
| Sin ansiedad | 33 % | 21 % | 52 % | 46 % |
Las diferencias entre la población general y las alumnas del programa STEM Talent Girl son sistemáticas en las cuatro dimensiones y en ambas etapas. En ESO, ya existe una alineación simultánea de gusto, atracción, confianza y baja ansiedad que en la población general no se produce. En Bachillerato, mientras que la población general experimenta un deterioro emocional y afectivo en tres de las cuatro dimensiones (cae la confianza, aumenta la ansiedad, apenas sube la atracción de forma tardía), STEM Talent Girl mantiene un perfil estable y protector.
Conclusión: transformar el contexto para transformar vocaciones STEM
Los resultados del Informe Mujer y STEM 2025 confirman que la afección hacia las ciencias no es un rasgo fijo ni un atributo individual, sino el producto de una experiencia educativa concreta. La diferencia entre ambos grupos no habla de aptitudes distintas, sino de entornos distintos.
Programas como STEM Talent Girl demuestran que cuando se crea un entorno educativo alineado, estimulante y referenciado, el gusto se intensifica, la confianza se consolida, la atracción se establece tempranamente y la ansiedad deja de ser una barrera. No es magia: es diseño educativo con intención.
La desafección científica femenina no es inevitable. El desafío está en extender ese ecosistema emocional protector más allá de los programas específicos, y hacerlo llegar a todas las alumnas que hoy abandonan la ciencia no por falta de capacidad, sino por falta de contexto.